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Relato de primera maratón Nueva York 2013

Queridos Amigos de Full Marathon
No sé por qué he demorado tanto en escribir este relato, quizás he querido dimensionar en toda su magnitud las muestras de cariño, amistad y camaradería que he recibido de cada uno de los integrante de este querido club, antes, durante y después de correr mi primera maratón.

 
Llegue a este club, porque tenía un sueño “Correr la maratón de Nueva York, cuando cumpliera sesenta años”, motivado por dos hechos importantes.

 
El primero de ellos, cuando me desempeñaba como en el Staff del Comandante en Jefe de la Escuadra y veía que algunas personas se iban corriendo desde el balneario de Las Salinas al Molo de Abrigo en Valparaíso, me preguntaba ¿Por qué yo no puedo hacer lo mismo? y en uno de esos día de guardia, lo comente en la mesa que compartíamos y en la que estaba Enrique Merino, quien nos contó que había corrido la maratón de Nueva York, nos habló maravillas de la carrera y para entusiasmarme más, me prestó en video de la carrera (en VHS, que devolví años después con un buen botellón de vino); me hizo un plan de entrenamiento para cumplir la meta que me había propuesto, cosa que seguí al pie de la letra y empezó a gustarme el correr, cuando pude comprobar que podía control mi ritmo. Antes del zarpe de la navegación de fin de año cumplí mi meta y no volví a correr más regularmente, pero…….. el bicho quedó. Cuando pasé a retiro de la Armada, me hice el propósito de ir a correrla a “mis cincuenta años”, lo que por diferentes razones no pude concretar.

 
El segundo hecho, fue que nuestra hija mayor quedó esperando guagua y el anuncio de la llegada de este nieto, me pilló con 106 kilos, sedentario y yo pretendía ser un abuelo activo, para jugar y regalonéalo. Me puse a régimen y me propuse cumplir el sueño
que había pasado de largo a los cincuenta y comencé a trotar. En forma simultánea, mis dos hijas mayores se incorporaron al Nike + Team en Santiago y me motivaron a que me buscara un club en Viña. Yo los había visto en mis trotes y sabía del Club por Verónica Zamorano (que se retiró) y veía a Cristián Marín corriendo con la roja y negra, así que un día me hice de valor, me acerque al Club y fui muy bien recibido, tan bien recibido que al poco andar me aceptaron como socio.

 
Cuando me hice socio, lo primero que me dijo el Profe fue: Cambie las zapatillas y vaya donde el Dr. MacMillan……la función había comenzado y ahora la cosa era en serio. En mis inicios y por mucho tiempo siempre fui el último, en esta etapa recuerdo con cariño a Carmencita que se daba a la lata y me acompañaba gran parte de la distancia que debíamos correr; del Profe Cesar, de Alex Cabrera que se devolvía a buscarme y me apuraba el ritmo. Me motivaba la acogida en los entrenamientos, todos me felicitaban por mis logros y siempre un consejo producto de sus experiencias personales. Tengo un especial recuerdo y agradecimientos de Agustín (aún practico sus braceos que me recomendó para una mejor coordinación y tengo a la mano la cuerda, que compré a sugerencias de él, aun cuando la uso de vez en cuando). En esa época miraba y seguía con admiración al grupo que se preparaba para correr la Maratón de NY el año 2012.

 
Poco a poco fui mejorando mi tiempo, aprendiendo a respirar (gracias a la tía Silvia), a correr con los hombros atrás y la cabeza en alto, bajo la mirada siempre atenta del Profe Roberto, entrenando el cuerpo y la mente para correr distancias cada vez más largas, tomando confianza y creyéndome el cuento. El plan de entrenamiento y los controles propuestos fueron fundamentales para ir consolidándome como un Para que les digo, lo motivadas que estaban Bonnie y las niñitas (que una se coló con pololo y todo), en cada oportunidad que se daba, con regalos fueron completando mi equipamiento y eso me comprometía a perseverar en mis entrenamientos y disfrutar en el reposo lo que había logrado. En la última fase de mi preparación, fue fundamental para mí, especialmente el apoyo y compañía de Francisco, Carmencita, Claudio, Lorena y Carolina compañeros de muchos kilómetros y de grandes ánimos.

 
No puedo dejar de mencionar, el cariño y el aliento de muchos integrantes del club que sabían que iba a Nueva York, me sentía a gusto y en familia. Inolvidable los kilómetros finales de mis últimos 21K, en nuestra maratón, con el Profe de compañía,  motivándome a dar más, más y más…. (lo quise….matar). Me falto un casi, para llegar en el tiempo que me había propuesto y me sentí con la confianza suficiente para partir rumbo a Nueva York.
Antes de partir, se me ocurrió los ver el resumen de los kilómetros recorridos en la aplicación de Garmin y me sorprendí porque desde que me regalaron el reloj (julio 2012) a la fecha había corrido 1658,3 kilómetros. Me vino a la memoria un escrito o
poema “Esos locos….. que corren”.

La planificación del viaje y el inicio de éste, fue muy emocionante, me acogió el grupo de los corredores del equipo de mis hijas y Felipe, el Nike + Teams. (Todos íbamos con Falabella tour). El vuelo tranquilo. Dormí poco y llevaba a la mano todas
las indicaciones muy detalladas del Dr. MacMillan para seguirlas al pie de la letra.

 
Llegamos al hotel Kimberly nos entregaron las habitaciones y partimos a retirar nuestro número y camiseta ¡¡¡se iniciaba esa gran aventura soñada y deseada!!! Llegamos al lugar indicado y la organización casi perfecta para recibir un poco más de 50.000 corredores, todo muy bien y rápido, recibo mi número el 53-460, color verde y Ola tres. Lo mejor, la visita a la exposición y a comprar se ha dicho. Después, nos fuimos a presenciar la Ceremonia de Apertura de la Maratón y el Desfile de las Naciones (participaban dos corredores del grupo, uno representaba a Chile y otro a Colombia, debían desfilar con trajes típicos) fue emocionante ver la bandera chilena paseando por Central Park y verla ondear en el camino a la meta.

 
Al Día siguiente me levanté tempranito (me inscribí en la carrera NYRR DASH TO THE FINISH LINE 5K) toda una fiesta unas 20.000 personas de todas las edades, razas y pintas; fue una gran corrida por las calles de Manhattan disfrutando Nueva York y entrando al Central Park para pisar la meta. Una actividad imperdible, hay que participar aún sin inscripción.
Fuimos a comer pasta al barrio la pequeña Italia y regresamos temprano al hotel para preparar el equipo y acostarnos temprano, debíamos levantarnos a las 04:30 horas del domingo, los buses que nos llevarían a la partida salían del hotel a las 05:30 horas.
• Revisar la planificación de la carrera y la ruta, el cinturón de hidratación con sal de mar, pastillas de potasio, feldene flash, las botellas de agua, un “Gu” cada 8Kms, 20 dólares y la imagen de la Virgen María y del Padre Fundador del Movimiento Católico de Schoenstatt para la necesaria ayuda divina.

• Asegúrame que el reloj estuviese cargado al 100% y pegar en la correa la planificación de 5 en 5K.

• Preparar la tenida fue todo un ritual: Vaselina sólida para pies y puntos de roce, las calzas, la primera capa, mis pantalones con la estrella del Colo Colo, mis calcetas regalonas y las zapatillas. El cuello rojo (que me regaló la Carmencita), mi gorro negro y por supuesto la Roja/Negra, número colgado con los típicos alfileres de gancho… como dice el Profe: Tenida N° 1 impecable…… sólo le
agregue mi nick name en la camiseta “KIKO”.

• Además, preparar todo lo llevaba para el frío: El gorro de lana, la salida de cancha afranelada y la parka Me levanté concentrado a la hora señalada, cumplí rigurosamente el rito de vestirme, revisando cada detalle para tener una corrida perfecta Un poco ansioso me subí al bus y nos fuimos al lugar de la partida en Staten Island a los pies de nuestro primer desafío, el puente Verrazano-Narrows Bridge. La temperatura era más bien baja ; hacia harto frio. Al parecer la conductora del bus se equivocó al llegar al punto de destino, he hizo una mala maniobra y nos vimos cruzando el puente mencionado y hubo pánico casi general (……no vamos a poder volver,

bajémonos y nos vamos caminando o corriendo) nos bajamos pero al cabo de unos minutos volvió la cordura y nos permitieron devolvernos en bus a la partida. Entre pitos y flautas llegamos tipo 07:00 horas a lugar de la partida.
Entramos y nos fuimos a los puntos de reunión. En cada sector (verde en el caso de Karoen , Felipe y mío), había de todo para tomar desayunos e hidratarse; baños y una carpa grande para resguardarse del frío. En la medida que se acercaba la hora de la partida y subía la temperatura, la gente se iba desprendiendo de la ropa de abrigo, que la recogían unos voluntarios y se donan para beneficencia. Nos llamó la atención la gran cantidad de adultos mayores dispuestos a correr, runners de muchos países;
eso sí, teníamos algo en común, todos estábamos contentos y expectantes. Pantallas gigantes y altos parlantes instruían para que la programación fuera cumpliéndose.

A la hora señalada, nos fuimos a los puntos de encajonamiento, previamente me saqué la parka y el pantalón del buzo, de acuerdo a la Ola que tenía asignada, la Ola 3, debía ingresar al lugar de encajonamiento una hora antes de la partida. Encajonamos, el último pipi nervioso y caminar al punto de partida, preparar reloj y esperar el disparo.

Antes de partir, me saqué la parte de arriba del buzo, me quede con el cuello y el gorro de lana. Con emoción, repasando mentalmente mi planificación, pensando en Bonnie, en mis hijas y también, en ustedes “Los Full” que me acompañaron y alentaron
para estar listo a iniciar esta maravillosa aventura.
Sonó el disparo, la columna inicio el movimiento, me encomendé a la virgen María, pase la marca, click en el reloj y partí…… Con algo de nervios enfrente el Verrazano- Narrows Bridge, el puente colgante más largo de USA que cruza la bahía y conecta Staten Island con Brooklyn, en el cruce me esperaba un fuerte viento helado, me imaginaba el viento de Punta Arenas, me congelé y eche mucho de menos mi buzito; no me di cuenta de la subida del puente (casi 50 metro) y de la bajada sólo cuando quedamos resguardado del viento helado.
En los primeros 3K sentí frío y prácticamente no hay gente; me centré en mantener el ritmo planificado. Se empiezas a sentir la calidez de la gente, cuando uno se interna por los barrios de Brooklyn y la verdad es que me olvide el frío y me dedique a
interactuar con las personas que me decían “Good Job Kiko”; Go, go Kiko; los niños y la gente en general te mostraban sus manos para palmotearlas.
A los cuatro kilómetros más o menos nos juntamos los tres colores (naranjo, azul y verde) en Fourth Ave de Brooklyn. Pase los 5K con tres minutos menos a lo que tenía planeado, intento baja mi ritmo pero la gente que te alienta y las bandas que amenizan a los corredores te distraen y entretienen, esta avenida es recta que parece interminable, chequee en los 10K y mantenía la diferencia de -3.
En la milla 8 la ruta sigue por Lafayette Ave, me emocione porque mis antepasados maternos viajaron con este General Francés a ese suelo a combatir a los ingleses, me siento bien y trato de bajar el ritmo, los 15K están al ingresar a Bedford Ave y mantengo la diferencia de -3 con lo planificado.

 
En Manhattan Ave (Brooklyn) están los 20K y mantengo la diferencia de -3, no me siento cansado, estoy contento y entretenido. Me tomo Feldene Flash, una pastilla de potasio y un terrón de sal. La organización dispone hidratación en cada milla a partir de la milla 3 y en la milla 17 hay una estación de Powergel Energy Zone, en el caso mío, cada 8K me tome un gel y me hidrate cada 5K más o menos.

 
La milla 13.1, la mitad de la Maratón está cerca del Pulanky Bridge y entramos en el barrio de Queens, la pase de acuerdo al registro a las 2 horas 13 minutos 45 segundos, en terreno pensé, ahora parte la carrera y con esa fuerza entramos a Vernon BLDV e iniciamos una pendiente para enfrentar la segunda subida más pronunciada de la carrera el Queensboro Bridge, los 25K están cerca del punto más alto del puente. Estoy en el tiempo planificado.

 
Ya en Manhattan, se comienza a subir por la Firts Ave, una pequeña zona de colinas que hacen bastante dura esta parte, en los 30K estoy dos minutos sobre mi planificación; hasta ahora y la verdad que no había sentido la carrera. El cruce del Willis Ave Bridge para llegar al Bronx y escuchar a las bandas del típica de música negra me dan fuerzas, me entretiene y distraen para no bajar la guardia viene a mi memoria un correo de Marisol Mansilla que me decía “de menos a más y de razón a corazón” y había llegado la hora de ponerle corazón.

 
Cruce el Madison Ave Bridge y quedaban sólo 6 millas a la meta, ya estábamos de vuelta en Manhattan por la famosa Fifth Ave. Los 35K de acuerdo a los planificado, me tome otro Feldene Flash, una pastilla de potasio y un terrón de sal. Voy 6 minutos sobre lo planificado, me siento cansado y ahora me hidrato en cada milla. Me acuerdo del Profe Roberto que me dijo “Después de los 35K llegaste, así que ponle todo……lo

Cuando empiezas a correr el Central Park, piensas que falta poco para llegar, pero debes avanzar entre subidas y bajadas 2,2 millas que se hacen interminables. Pase los 40K muy cansados, sólo la garra full, el corazón encendido y emocionado por la gente
que llamándome “Kiko, kiko, go, go” me impulsaban para alcanzar la meta. En el famoso Hotel Plaza salimos nuevamente a correr por la Quinta Avenida, ya no quedaba nada, que emoción, mucha pero mucha gente aplaude y te alienta.
En la esquina de Columbus Circle ingresamos nuevamente al Central Park, ahora si la mítica meta en Tavern on the Green, estaba cerca, pase la milla 26 y vi la meta, mucha gente, una gran fiesta, la bandera chilena ondeando majestuosa y yo llegando a la meta
cansado, pero entero, sin molestias y feliz……. Muy pero muy feliz. Había cumplido un sueño de años.

 
El tiempo 4horas, 38 minutos y 58 segundos. Según el Registro General llegue en el lugar 31.553 y en el 467 por edad. Finalizaron esta carrera 50.226 personas.

Con Felipe y Karoen nos encontramos en Columbus Circle y ya sabían de mi tiempo, nos fuimos caminados al hotel y mucha gente nos felicitaba. Una buena ducha y a la cama me conecte a Internet y me quede dormido llorando de emoción por lo que había
suscitado mi participación en esta gran Maratón en Bonnie, en mis hijas, en mi familia, en mis compadres, en mis amigos y especialmente en mis queridos “Full” No sé cómo terminar este relato, sólo les quiero agradecer muy sentida y sinceramente a todos los integrantes del Club Full Marathon (Directivos, Técnicos, Logísticos -Tito gracias por prestarme los atesorados antecedentes de tu corrida -, y a todos y cada una de las socias y socios) y les puedo decir que para mí fue un orgullo lucir la roja y negra en NY2013 y que esta Maratón es una gran fiesta y si pueden, debieran incluirla como una meta a conquistar, para correrla y disfrutarla, como lo Nunca olvidaré esta gran fiesta y los gritos de apoyo y aliento “Go Kiko”

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