Visítanos en:

Integrate. Envio de

Los primeros 42 K de Carlos Novoa

Correr una maratón y cruzar esa meta que es y se ve muy lejana, fue sin duda una gran experiencia. Una vivencia que perdurará y tendré siempre como destacable, de una prueba que si bien se resuelve en forma personal, se siente haberla completado junto a muchos otros en estrecha compañía.

Full Marathon – Alegría Infinita,

2 semanas antes de la MIVM 2013

Viña del Mar, 13 de octubre de 2013

MI PRIMEROS 42K.

I MARATON INTERNACIONAL VIÑA DEL MAR

010101 Primer Tiempo. Antes de la carrera.

4 días a la semana durante prácticamente 6 meses, desde mi incorporación al Club Full Marathon de Viña del Mar, constituyeron la base de mis primeros 42K, lo que desde un principio sabía me demandaría tiempo y esfuerzo. Pero una cosa es escucharlo o leerlo, y otra vivirlo. Entrenar martes y jueves, en el borde costero, oscuro, con frío y el viento propio del período invernal, al término de la jornada de trabajo, es sin duda demandante. Los sábados y domingos, temprano en las mañanas, cuando todos aun duermen, también. La propia convicción incrementada con una contagiosa motivación y rostros siempre alegres, sin importar la temperatura o la hora, de los integrantes de “Full”, me permitieron resolver estas primeras exigencias. Para correr 42K hay que entrenar harto y por varios meses.

Durante esos encuentros, y muy especialmente en los “largos” de los sábados, los traspasos de experiencias, consejos y entretenidas conversas durante el rodaje, fueron incrementando mi aprecio por cada uno de los corredores que visten las poleras rojas de Viña del Mar a medida que los iba conociendo, y junto con ello mi compromiso para correr mi primera maratón a meses de incorporarme al club, algo que no tenía pensado realizar tan pronto.

En esta primera etapa aprendí harto, desarrollando un entrenamiento gradual, que en definitiva sería la mejor prueba personal para reconocer mis propias capacidades. Corriendo en plano y con pendiente, con y sin hidratación hasta 16K, con y sin música, en grupo y en solitario, previendo en algún momento debería hacerlo solo en la gran prueba, con frio y bastante calor, con y sin ritmo de carrera alguno, hasta que entre altos y bajos logré encontrar el adecuado para sostenerme en largas distancias.

A una semana de la maratón, habiendo terminado la práctica del sábado, recibí de Tito, un experimentado corredor del club, el más acertado y tranquilizador comentario para quien se dispone a correr 42K: “¡Carlos, el trabajo ya está hecho!”. Sus oportunas palabras me permitieron “internalizar” que había completado un intenso programa preparatorio por varios meses, derribando efectivamente las aprehensiones que yo podía tener y fortaleciendo la confianza de lo que sería capaz de lograr. Me dediqué así en los días previos a cumplir las buenas prácticas: alimentación adecuada, buena hidratación, carreras suaves y mucha soltura, dormir harto, lo necesario para alcanzar el relajamiento físico y preparación mental para enfrentar la partida, sin cambios a última hora.

La estrategia y ritmo de carrera, estaba también claramente predefinida. La prueba la enfrentaría con un split inverso, en palabras simples, corriendo de menos a más, con una En la proximidad de los primeros 10km – MIVM 2013 diferencial (entre el menos y el mas) no muy alta. Una primera etapa a ritmo levemente más bajo que el de carrera, y el resto a 05:30 minutos por kilómetro. El tramo final, era algo que no podía predeterminar con la misma seguridad que lo anterior, pues tal distancia y tiempo en actividad sostenida, era algo que no había experimentado antes. Desconocía también cuales serían las reales condiciones ambientales ese día y que sabía pueden influir bastante en el desempeño general. Las maratones, me decían entonces, se corren con el cuerpo, la mente muy activa y el corazón. La última etapa no estaría ajena a esos tres elementos y debería resolverla en el momento.

Segundo Tiempo. Durante la carrera.

El día de la 1° Maratón Internacional de Viña del Mar – MIVM, domingo 13 de octubre de 2013, me desperté una hora antes de lo considerado por un cambio de hora automático en los celulares, por lo que tomé desayuno y me volví a acostar. La diferencia horaria la pude confirmar con un reloj a pilas que había dejado de respaldo, pues aun con tanta modernidad no podía darme el lujo de perder la partida de una gran carrera y el entrenamiento de meses, por causa de un artificio tecnológico.

020202Luego de precalentar en grupo en el lugar de encuentro y participar en la instancia de motivación final con los corredores de Full Marathon, tomamos la salida a las 07:30 horas junto con Felipe, mi partner de “largos” de los últimos meses. Nuestra concentración se focalizaba en poder cumplir el ritmo de partida predeterminado, sin importar quien nos pasara o nos dejara atrás en esos primeros momentos, lo que en prácticas previas no habíamos sido capaces de cumplir, pero ese día si. A los 20 minutos habiendo estabilizado el paso, nos integramos naturalmente con un grupo con el que correríamos hasta casi la llegada, todos ellos con al menos una maratón en su historial personal, emitían esporádicos y breves comentarios los que nos integraban y despejaban nuestras mentes. La espontaneidad y carácter que exhiben los maratonistas en estas situaciones de exigencias mayores es francamente admirable.

Durante la carrera además, los cruces de vuelta encontrada y saludos con mis pares del club y otros corredores amigos, al enfrentar los retornos en los extremos, al pie de la Universidad Santa María y a metros de la rotonda de Concón, con una privilegiada vista al mar en forma permanente, me animaron por largos tramos, facilitando los esfuerzos en esos pasajes. Todo era distinto, bastando mirar en los alrededores con predisposición mental positiva para observar lo que en días corrientes no se ve. Transitando sin preocupaciones y con plena libertad por las avenidas y camino costero, correr fue como siempre sólo una parte de una actividad que aporta vitalidad y promueve alegría de vivir.

Entre los km 32 recién iniciado el tramo final y el km 36, sentí la carga de la carrera, pero saber que estaba preparado, la consiguiente determinación y la imagen de lo que sentiría al llegar, alivianaron esa instancia. De ahí para adelante, esa misma visión me permitió incluso aumentar mi propio ritmo y grado de esfuerzo, para alcanzar la meta propuesta y mis primeros 42K, en un tiempo de 3 horas y 56 minutos, a los 54 años. La satisfacción de logro es Medalla Finalistas MIVM 2013 extraordinaria, sabiendo que si bien muchos lo han realizado también antes, como resultado de largos preparativos y en diversas partes del mundo, esos muchos representan así y todo a una bien privilegiada minoría. Junto con llegar a la meta, y a partir de ese momento y para siempre, yo era uno de ellos.

Tercer Tiempo. Después de la carrera.

Correr una maratón y cruzar esa meta que es y se ve muy lejana, fue sin duda una gran experiencia. Una vivencia que perdurará y tendré siempre como destacable, de una prueba que si bien se resuelve en forma personal, se siente haberla completado junto a muchos otros en estrecha compañía.

La constancia para cumplir las exigencias en los entrenamientos de meses, el conocimiento adquirido para disponer de una alimentación sana y balanceada y la disciplina mental para exigirse en el límite de lo prudente en los entrenamientos, la valoración de las capacidades que llega a adquirir el cuerpo ante esas intensidades, las amistades forjadas, la interacción con otros corredores que de variadas edades viven esta forma de vida con pasión y el respeto que exhiben por los demás, la alegría que provoca el compartir en esas instancias, me animan a continuar buscando y compartir otros desafíos equivalentes en el futuro.

Las reflexiones serán seguramente más acertadas y objetivas con el pasar de las semanas, no podría sin embargo, esperar para agradecer a muchos que en la práctica y con sus esfuerzos corrieron conmigo o me permitieron hacerlo:

030303A mi esposa e hijos ante mis ausencias, propias de las frecuentes sesiones de entrenamiento y por preguntar cada vez que me veían en vistas para salir, “¿vas a correr ahora?”; A mis entrenadores que planificaron y lideraron los preparativos de carrera por meses con esmerada dedicación y atenta mirada; A los directores del club y organizadores de estos 42K en un borde costero con una vista y aires increíbles; A los logísticos de Full que incansables, llegan siempre mucho antes que nosotros, nos acogen durante la actividad y hasta después de terminar sus ejercicios el último participante del día; A mi partner de “largos” y a Marisol, con los que durante varios entrenamientos muy conversados intercambiamos entretenidas y trascendentes experiencias para enfrentar y alcanzar grandes distancias; A Cristián quien con sus valiosos tips me motivara desde bastante antes de incorporarme al club y luego en él, y a todos y cada uno de las y los “runners” que visten felices las poleras rojas de Full Marathon – Viña del Mar, CHILE, por su para mi ejemplar esfuerzo personal y siempre cálidas exhibiciones de amistad. ¡Muchas Gracias!

Nos vemos en el borde costero para continuar nuestras actividades, el próximo sábado temprano en la mañana ó durante la semana después de las 18:30… para seguir compartiendo.

 

Carlos E. Novoa Madsen

Viña Marino

Full Marathon

 

  • Noticias Facebook
  • Últimas Galerías Full Marathon
    DSC_0130

    Control 8 julio 2017, bor...

    IMG-20170402-WA0067

    MDS 2017 !...

    IMG_8342

    Fiesta Anual, 18 marzo 20...

    control full

    control 11 marzo 2017...

    IMG_6058

    Faro a Luka, 28 enero 201...

    DSC03805

    Bosques, 15 octubre 2016...